martes, junio 21, 2005

Amenazas al Genal desde la Costa del Sol

Otra vez suenan tambores de guerra por ?esas costas? que señalan hacia nuestros pueblos como la definitiva solución de todos sus problemas. Escondida tras los informes que los técnicos realizan desde la distancia, aparece agazapada la amenaza de la presa con la que hemos aprendido a convivir durante estos últimos años, como acostumbrados estamos al cambio de color del castañar en otoño o al sonido lastimero de los cárabos en las noches de monte y viento.

Otra vez hay que apresar las aguas del Genal para regar el inmenso bosque de asfalto y hormigón que los planes de ordenación de la costa suponen existirá en esta franja de litoral malagueño en poco más de diez años.

En los años 70 se van de nuestro Valle cerca de dos mil personas de un total de trece mil. La mayoría pasan a engrosar las listas de trabajadores que se incorporan, sobre todo, al mundo de la construcción, que creará en pocos años esa máquina voraz que es la Costa del Sol. En 1994, no llegan a doscientos los que emigran desde sus pueblos buscando una mejor vida. El cambio en las infraestructuras viarias que nos unen a la costa, la mejora en las condiciones de vida de los pueblos, así como el convencimiento de que el mundo rural puede albergar las mejores expectativas para vivir, son algunos de los factores fundamentales que han hecho posible este descenso de la emigración.

De unos años a esta parte lo que para los habitantes del Valle era un lugar olvidado, una ?terra incógnita? para las administraciones, se ha convertido en un paraíso por descubrir, una pequeña joya escondida que hay que proteger. En este tiempo se ha conseguido poner en valor todo lo relacionado con la vida en el medio rural, se han creado empleos nuevos, se han dignificado otros tradicionalmente olvidados, se ha transmitido al mundo urbano la idea de que es posible vivir en lo rural, en una comunión constante con el medio en que se habita, aprendiendo a conservar el inmenso legado de nuestros mayores.

Pero ha sucedido también que para los intereses inmobiliarios, el Valle del Genal se ha convertido en una apetecible tercera línea de costa por donde expandir sin escrúpulos su imperio de cemento, a la vez que una enorme bañera ?sin dueño? donde poder saciar la sed de ese monstruo de hormigón.

Esta realidad enfrentada se torna dramática cuando pensamos que, en muchos casos, los intereses de los políticos que nos gobiernan (¿?) se alejan de lo que realmente le exige este verdadero ?patrimonio universal?. La dejadez, la falta de planes de desarrollo urbanístico creados por y para los pueblos, el aferramiento al sillón consistorial durante décadas y la falta de concienciación y de escrúpulos a la hora de dinamitar lo heredado de antaño hacen que el panorama institucional se torne sombrío. Esta situación supone el caldo de cultivo perfecto para los planes que los técnicos de la Costa, posiblemente en connivencia con la Junta de Andalucía, han diseñado para nuestro Valle. El hecho de que ningún ayuntamiento del Valle haya levantado su voz contra esta renacida amenaza es tristemente significativo y nada esperanzador. Otra vez tendrán que ser los movimientos sociales los que fuercen a nuestros representantes políticos a actuar, si no quieren que la próxima paella del recién creado Consorcio del Bajo Genal se cocine bajo las aguas de nuestro río.

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lunes, junio 20, 2005

El Valle del Genal exige ser compensado por sus restricciones urbanísticas

«El Valle del Genal es la zona más paupérrima de la provincia de Málaga», así de tajante se mostró ayer el diputado provincial de Cultura y secretario de Ordenación del territorio y Medio Ambiente del PSOE provincial, Fernando Centeno. Además señaló las limitaciones urbanísticas como una de las principales causas de esta pobreza, ya que limitando la construcción también se reducen los ingresos del Ayuntamiento que, de este modo, deja de percibir plusvalías. Por eso Centeno, que se encontraba junto al gerente del Consorcio del Valle del Genal, Francisco Márquez, exigió que estos pueblos fuesen compensados de algún modo.

Ahora la mayoría de ellos se encuentran inmersos en la redacción de sus planes generales y, aunque entienden que deben proteger el excepcional medio ambiente que les rodea, confían en obtener «los mismos derechos que el resto de los andaluces», según afirmó Centeno. Asimismo explicó que en la actualidad los vecinos no pueden desarrollar ninguna construcción en el campo, y deben limitarse a rehabilitar las ya existentes, algo que, aseguró, no ocurre en otras zonas de la provincia.

Por eso ahora todas las miradas están pendientes de los nuevos planes generales, una vez que parece haber quedado sobre la mesa el posible nombramiento del Valle como parque natural, un reconocimiento que los vecinos no quieren hasta que no se les mejoren sus condiciones de vida con mejores comunicaciones y salidas profesionales para los jóvenes. Y es que uno de los principales problemas de la gran mayoría de los municipios de la Serranía de Ronda es el progresivo envejecimiento de sus habitantes.

El trasvase

Otro de los problemas a los que se enfrentan ahora los pueblos del Genal es el posible trasvase de agua del río a la Costa del Sol. En este sentido un informe encargado por la Consejería de Obras Públicas a una empresa privada desvela que en los próximos diez años la población de la Costa del Sol occidental- de Mijas a Manilva-.crecerá hasta alcanzar 1,7 millones de habitantes, razón por la cual puede necesitar agua de otras zonas. Ayer, Fernando Centeno no se mostraba contrario a este trasvase, aunque sí pidió que no se demandara solidaridad sólo a los pueblos del interior, sino que la riqueza de los de la Costa del Sol también pueda llegar al Valle del Genal, donde él ha sido alcalde de Genalguacil durante varios años. Sin embargo sí se sigue oponiendo, al igual que los vecinos, a la construcción de una presa.

Afortunadamente hay una idea que parece gustar a todos, aunque los Ayuntamientos de la zona habrían de estudiarla, y es el trasvase del agua del Genal siempre y cuando se mantenga el caudal considerado ecológico. «Nos opondremos siempre a cualquier obra que suponga un deterioro en el Valle», afirmó tajante Centeno, que demandó una mayor atención para los pueblos del Valle.

El diputado de Cultura alabó además cualquier iniciativa que sirva para dar a conocer la zona y promover el turismo, y es que el pueblo donde es concejal, Genalguacil, ha conseguido convertir un encuentro de artistas internacionales en una cita obligada para todos los amantes del arte. Además las obras se quedan en el pueblo.